¿Qué siente un familiar frente a la adicción de alguien querido?
A veces el infierno no son los otros, sino ver a alguien que amás perderse, lentamente, en algo que no podés controlar. Puede ser un hijo, una pareja, un hermano o incluso un padre. Vivís en la cuerda floja entre el deseo de ayudar, el miedo a perderlo y la sensación de que nada alcanza.
Las emociones se mezclan: angustia, impotencia, enojo, culpa. ¿Hiciste algo mal? ¿No viste las señales? ¿Podrías haber hecho algo diferente?
La adicción no solo afecta al que la padece: arrastra a todos los que están cerca. Y muchas veces, quien acompaña queda en un segundo plano, silenciosamente desgastado.
¿Qué es una adicción desde una mirada psicoanalítica?
La adicción no es simplemente “un mal hábito” o “una falta de voluntad”. En psicoanálisis entendemos que es un síntoma, una forma que el psiquismo encuentra para sostenerse frente a algo insoportable, frente al vacío, a la angustia, al dolor psíquico.
El síntoma como intento de solución
La sustancia, o la conducta adictiva, aparece como una respuesta: calma momentáneamente algo que no se puede nombrar. Pero esa «solución» tiene un alto costo: se vuelve central, tiránica, y termina aislando a quien la necesita.
El lugar del otro en la economía psíquica
El familiar suele colocarse como el salvador, el sostén, el controlador. Pero eso también tiene un efecto: puede reforzar el síntoma. A veces, el deseo de «curarlo» se transforma, sin querer, en parte del engranaje que mantiene activa la adicción.
El rol del familiar: entre el sostén y el límite
¿Estás ayudando o estás sosteniendo el síntoma?
Es difícil diferenciar hasta dónde acompañar, y cuándo poner un límite. Cuando todo gira en torno a esa persona, cuando postergás tu vida, tus deseos, tu salud, para sostenerla, algo no está bien.
El riesgo de la codependencia
La codependencia es ese lazo donde tu bienestar depende de que el otro esté bien. Pero si él o ella están inmersos en una adicción, te arrastran a vos también.
La clave está en entender que vos no podés salvarlo. No es tu responsabilidad curarlo. Y no hay amor suficiente para tapar una herida psíquica que no es tuya.
¿Qué puede hacer un familiar?
No lo podés hacer sola/o
Aceptar que no podés con todo es un acto de amor, no de abandono. Buscar ayuda profesional, grupos de apoyo, espacios donde compartir lo que te pasa, es fundamental.
Lo que sí ayuda (y lo que no)
Ayuda:
- Escuchar sin juzgar
- Ofrecer espacios de ayuda profesional
- Poner límites claros y amorosos
- Cuidarte vos primero
No ayuda:
- Negar la situación
- Justificar conductas adictivas
- Cubrir consecuencias (mentir, pagar deudas, encubrir)
- Anularte como persona por intentar «salvar»
¿Por qué es importante que vos también recibas ayuda?
Cuando te perdés tratando de salvarlo
En el intento de ayudar, muchas veces los familiares se desconectan de sí mismos. Tu salud mental también importa. Tu angustia, tu agotamiento, tu dolor también necesitan un espacio de escucha.
La psicoterapia como sostén para el familiar
Tener un lugar donde hablar de lo que te pasa, de lo que sentís, sin juicio, sin tener que estar fuerte todo el tiempo, puede ser un alivio inmenso. La psicoterapia te ayuda a reposicionarte, a recuperar tu deseo, y a entender desde otro lugar el vínculo con esa persona.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué hacer si mi hijo o pareja tiene una adicción?
Buscar ayuda profesional para ambos. No intentes resolverlo sola/o. La adicción necesita abordaje terapéutico.
¿Cómo poner límites sin que se enoje?
No siempre se puede evitar el enojo. Pero poner límites desde el amor y la claridad es necesario para cuidar el vínculo y tu salud emocional.
¿Es normal sentir culpa por no poder hacer más?
Sí. Pero la culpa muchas veces es una trampa que refuerza el ciclo de sufrimiento. No sos responsable de la adicción del otro.
