¿Qué parte de tu vida estás sosteniendo en silencio?
¿Cuánto de lo que haces responde a vos y cuánto a lo que esperan de vos?
En qué momento dejaste de preguntarte cómo estás?
A veces el problema no es lo que duele. Es lo que no se puede decir.
Seguimos funcionando. Cumpliendo. Resolviendo. Sosteniendo.
Hacia afuera todo parece ordenado. Hacia adentro algo insiste.
Hay un costo en vivir sin detenerse.
Un costo en adaptarse demasiado.
Un costo en postergar lo propio.
La pregunta no siempre es qué te pasa.
A veces es qué estás sosteniendo que ya no querés sostener.
Este espacio no ofrece respuestas rápidas.
Ofrece tiempo para pensar.
Para decir.
Para escuchar lo que quedó en segundo plano.
Lic. Psic. Paula Fabbio