Descubriendo la Autoestima: Mitos y Realidades

Descifrando la Autoestima: Rompiendo Mitos y Construyendo una Autoestima Saludable.

“La autoestima es el núcleo de la personalidad. Está en la raíz de nuestras motivaciones y actitudes hacia nosotros mismos y hacia los demás.” – Karen Horney

¿Qué es la autoestima?

La autoestima, ese misterioso y fundamental componente de nuestra psicología, es como un espejo interno que refleja nuestra valía y competencia. 

Como psicóloga psicoanalítica, he dedicado mi carrera a explorar este concepto tan crucial en la vida de las personas.

En mi consulta, he observado cómo la autoestima no es una entidad estática, sino que evoluciona a lo largo de la vida. Desde la niñez hasta la edad adulta, nuestras experiencias y relaciones moldean cómo nos vemos a nosotros mismos. Es un proceso complejo y a menudo influenciado por las dinámicas familiares y nuestras interacciones con el mundo.

 

 

Recuerdo a un paciente que, a lo largo de nuestras sesiones de psicoanálisis, descubrió que sus creencias limitantes sobre sí mismo se originaban en experiencias, relatos y narrativas poco favorables de la infancia. Su autoimagen negativa afectaba sus relaciones y su bienestar general. Fue un testimonio de cómo la autoestima puede ser maleable y, con el apoyo adecuado, puede mejorarse.

En la teoría psicoanalítica, autores como Erik Erikson han resaltado la importancia de la autoestima en el desarrollo humano. 

Erikson sostiene que la tarea de definir la identidad y la autoimagen es crucial en la adolescencia. Esta etapa puede ser un desafío para muchos, y la falta de éxito en la construcción de una autoestima saludable puede llevar a una confusión de identidad que persiste en la adultez.

 

Mitos sobre la autoestima:

Mito 1: La Autoestima es Sinónimo de Egoísmo

Uno de los mitos más arraigados es que tener una autoestima sólida implica ser egoísta o narcisista. Sin embargo, esta creencia es un equívoco. La autoestima saludable no se trata de priorizarse a uno mismo a expensas de los demás, sino de tener un equilibrio saludable entre el autocuidado y las relaciones interpersonales.

Imagina a Laura, una mujer que durante mucho tiempo luchó con una baja autoestima. Siempre se ponía en segundo plano para complacer a los demás, pero esto la llevó a sentirse constantemente agotada y desvalorizada. En terapia, aprendió que tener una autoestima saludable no la hacía egoísta, sino que le permitía establecer límites y cuidar de sí misma, lo que, a su vez, mejoraba sus relaciones al permitirle ser más auténtica y feliz.

 

Mito 2: La Autoestima es Inmutable

Otro mito común es que la autoestima es inalterable, como si estuviera grabada en piedra desde la infancia. Sin embargo, la autoestima es maleable y puede transformarse con el tiempo y el esfuerzo. Un ejemplo concreto es el caso de Pedro, quien a través del psicoanálisis descubrió que su baja autoestima estaba arraigada en la infancia, pero trabajando en ello pudo cambiar su percepción de sí mismo y, en consecuencia, mejorar sus relaciones.

Construyendo una autoestima saludable:

La autoestima se construye a lo largo de la vida a través de nuestras experiencias y cómo las interpretamos. Aquí hay algunos pasos clave para construir una autoestima saludable:

  1. Autoconocimiento: Comprender quiénes somos, nuestras fortalezas y áreas de mejora, es fundamental. Reconocer nuestras debilidades no significa menospreciarnos, sino trabajar en su mejora.
  2. Aceptación: Aceptar nuestras imperfecciones y errores es un paso crucial. La autoestima no se basa en la perfección, sino en la autenticidad.
  3. Logros Personales: Celebrar nuestros logros, incluso los pequeños, refuerza la autoestima. Establecer metas realistas y alcanzarlas nos hace sentir competentes y valiosos.

La autoestima influye en cómo nos relacionamos con los demás. Creer en uno mismo permite relaciones más saludables y auténticas. 

La autoestima no solo afecta cómo nos relacionamos con los demás, sino también la calidad de esas relaciones. Una autoestima saludable permite relaciones más auténticas y equitativas, donde ambas partes se sienten valoradas y respetadas.

Aquí te dejo unas interrogantes para que reflexiones sobre tu autoestima:

  1. Autoconcepto y Relaciones Personales:

¿Cómo te sientes contigo mismo en general?

Esta pregunta puede revelar mucho sobre cómo una persona se ve a sí misma. Aquellos con una autoestima positiva suelen sentirse seguros de sí mismos y capaces de contribuir de manera significativa en sus relaciones. Tienen menos miedo a la crítica o el rechazo, lo que les permite ser más auténticos en sus interacciones.

  1. Patrones Relacionales:

¿Has notado patrones en tus relaciones que te hagan cuestionar tu valía?

Las personas con una autoestima baja pueden caer en patrones de relaciones tóxicas. Pueden buscar constantemente la aprobación de los demás, lo que puede llevar a relaciones desequilibradas o abusivas. Reconocer estos patrones es el primer paso para cambiarlos y construir relaciones más saludables.

  1. Manejo de Conflictos:

¿Cómo te manejas en situaciones de conflicto?

La autoestima también influye en cómo enfrentamos los desacuerdos y las tensiones en nuestras relaciones. Aquellos con una autoestima sólida tienden a afrontar los conflictos de manera asertiva y respetuosa, comunicando sus necesidades y límites de manera efectiva. Por otro lado, las personas con baja autoestima pueden sentirse amenazadas por el conflicto y evitarlo o sucumbir a él sin defender sus propios derechos.

Trabajar en la autoestima no solo beneficia tu relación contigo mismo, sino que también tiene un impacto positivo en todas las conexiones que forjas en tu vida.

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